Soy comunicóloga y analista de imagen con una línea editorial construida en la intersección entre poder, estética y narrativa pública. Mi trabajo parte de una premisa clara: la imagen no es un elemento superficial dentro de la política, es una extensión del discurso. Cada prenda, cada gesto, cada decisión visual responde a una intención, consciente o no, de posicionamiento.
Con formación en comunicación y especialidad en Fashion Marketing, he desarrollado una mirada que traduce códigos visuales en lectura política. A través de mi trayectoria en medios digitales, he trabajado en la construcción de contenido editorial enfocado en el ámbito político local, donde he consolidado un enfoque propio: interpretar la estética del poder como un lenguaje que comunica jerarquía, cercanía, control o ruptura.
Mi escritura se sitúa en ese punto donde la moda deja de ser tendencia para convertirse en herramienta crítica. No analizo lo que se lleva, sino lo que se quiere decir al llevarlo. En un entorno saturado de información inmediata, mi trabajo propone detenerse en los detalles que, aunque parecen menores, terminan definiendo la percepción pública.
A lo largo de mis columnas, he explorado cómo la neutralidad puede ser una estrategia, cómo la austeridad se convierte en narrativa y cómo la construcción visual de una figura pública puede contradecir, o reforzar, su discurso político. Mi enfoque no busca estilizar la política, sino evidenciar sus códigos, tensiones y contradicciones a través de la imagen.
Actualmente desarrollo una propuesta editorial propia que busca consolidarse como un espacio donde la moda, el poder y la identidad dialogan desde una perspectiva contemporánea. Un proyecto que no responde a la lógica tradicional del periodismo ni de la industria de la moda, sino que se sitúa en un territorio híbrido: el de la interpretación.