TCF. Me encontraste (L’Âme idéale): Donde la idea del amor no siempre es lo que parece

Amor, complicidad y música electrónica en un filme romántico y reflexivo.

Tenía muchas ganas de ir a ver Me encontraste (L’Âme idéale), la película francesa de Alice Vial, que es parte de las 7 películas del Tour de Cine de Francia proyectadas en Cinépolis y ¡me encantó! Es un filme bastante emotivo, que combina una historia de amor, con reflexión, sueños por cumplir y mi parte favorita: un toque de música electrónica.

La historia habla de Elsa, una doctora de 40 años especializada en cuidados paliativos y ha decidido, (con esa resignación silenciosa que a veces las mujeres aprendemos a disfrazar de independencia), que el amor ya no es para ella. Sin embargo, guarda un secreto que ha sido un don y a la vez una maldición para su vida: puede ver y hablar con muertos que siguen en el mundo de los vivos. Para Elsa, la muerte es un tema cotidiano que incluso se vuelve una especie de trabajo, pues ayuda a los muertos a aceptar su partida en paz, es algo que heredó de su madre, quien también tenía el don.

Pero es aquí donde me perece que la película converge con una de las ideas más bonitas, pues mientras Elsa sabe perfectamente qué hacer con quienes están de frente a la muerte, parece no saber qué hacer con su propia vida, ¡qué ironía tan francesa! Una mujer que sabe acompañar a otros hasta el último instante no sabe cómo permitirse volver a empezar… hasta que, como toda película romántica, aparece en su vida el “hombre ideal”.

Una noche, Elsa tiene un pequeño accidente en motoneta y conoce a Óscar, divertido y encantador, Elsa siente que él tiene esa clase de energía que cuando entra a una habitación consigue que todo parezca un poco menos pesado. Esto me sabe al momento dulce de la película, no es el hecho de que aparezca el “hombre ideal”, sino que Elsa por fin vuelve a ilusionarse.

Óscar es músico que mezcla ritmos clásicos con electrónica, trabaja en canciones que nunca termina y parece vivir encerrado en su propio mundo. Ambos deciden tener algo de una noche, hasta que Elsa descubre que ¡Óscar esta muerto! Y curiosamente, esto no es un spoiler accidental, ya que la directora decidió que la muerte de Óscar no funcionara como un plot twist, de hecho, Vial ha explicado que el reto estaba en conseguir que el espectador sintiera emoción con esa relación aunque ya supiera la verdad. Porque lo que te atrapa no es descubrirlo, sino saber cuánto tiempo tardarán en aceptar que lo que sienten puede ser verdadero aunque también imposible…

La película toca un tema sobre una idea clásica de amor: construir una relación alrededor de lo que podría llegar a ser, no de lo que es, de lo que será, de lo que dijo que iba a hacer, de lo que prometió, de la persona que sabemos que puede ser, de la versión que aparece de vez en cuando y que nos hace pensar ¡yo sabía que ese era el hombre del que me enamoré!

Pero mientras vemos a Elsa intentar ayudar a Óscar a aceptar su muerte, la película empieza a hacer una pregunta incómoda:

¿Cuánto de una relación seguimos sosteniendo después de que la realidad ya nos demostró que terminó?

Por eso, Me encontraste deja de ser solamente una comedia romántica fantástica y se convierte en una película sobre el duelo, y no únicamente el duelo por la muerte, también por las personas que siguen vivas pero que ya no son quienes creíamos…

Este filme es una especie de “realismo poético”, que considero una de las virtudes de la película, pues no intenta decirnos que el amor verdadero lo puede todo, de hecho, hace algo bastante más interesante, nos recuerda que a veces amar también significa aceptar que no podemos quedarnos.

Por otro lado, me parece importante hablar de la fotografía, pues Julien Poupard es uno de los elementos que más ayudan a que la película encuentre su tono, no hay una estética de un fantasma tradicional, de apariciones espectaculares ni efectos de algo sobrenatural. Proupard nos muestra una atmósfera más cálida, ligeramente brumosa, con tonos que hacen que el mundo de Elsa parezca estar apenas separado del nuestro. La crítica francesa destacó precisamente la fotografía de Poupard como uno de los puntos más logrados del filme y haciendo hincapié en esa cualidad melancólica y de los ambientes ligeramente nebulosos.

Y eso funciona porque la película no necesita que el mundo de los muertos se vea completamente diferente, después de todo, ¿no es así como se siente a veces una pérdida? La vida sigue siendo la misma, los lugares siguen ahí, el mundo funciona, sigues haciendo planes, pero te sientes ligeramente fuera de foco…

El soundtrack también me pareció fantástico, pues Alice Vial hace algo especialmente inteligente. Óscar es músico y la música en esta historia no funciona solamente como decoración emocional, la directora la usa prácticamente como un tercer personaje. Olivier Marguerit compuso la música original y trabaja con una mezcla de sensibilidad electrónica y elementos clásicos que corresponde al propio universo del protagonista. Vial explica que toda la música que escuchamos puede entenderse como si Óscar mismo la hubiera compuesto y esa decisión me gustó muchísimo, porque cuando él comienza a aceptar su muerte quiere dejar algo en el mundo, una obra, una huella, una prueba de que estuvo aquí: su música.

Y es aquí cuando la película plantea otra pregunta que se nos aparece a muchas personas después de haber amado profundamente:

¿Qué pasa cuando dejamos de creer en la versión que alguien nos contó de sí mismo y empezamos a ver quién es de verdad?

Pues cuando Óscar va a su funeral, puede ver realmente la diferencia de cómo se veía a sí mismo y lo que los demás podían ver de él…

Hay otra cuestión que me gustaría reconocer, en Me encontraste los diálogos no intentan convertir cada conversación en una colección de frases para publicar debajo de una fotografía en blanco y negro. Los protagonistas hablan con una cierta torpeza, bromean, se incomodan, se interrumpen, coquetean… Y esa naturalidad permite que las escenas emocionales funcionen mejor. La directora contó que antes de filmar, los actores, Magalie Lépine-Blondeau y Jonathan Cohen, pasaron seis meses leyendo cada escena y conversando sobre los personajes. Vial quería que llegaran al rodaje sin tener que “explicar” lo que estaban sintiendo.

Y eso se nota en una de una de mis escenas favoritas, la del karaoke, porque podemos apreciar a ambos protagonistas sonriendo, felices, divertidos ¡es una imagen preciosa de lo que puede ocurrir cuando estamos enamorados! En ese karaoke la pareja parece estar completamente aislada del resto del mundo. La cámara se acerca a ellos, los encierra en un plano y de vez en cuando, permite que el mundo real vuelva a entrar. Dos personas, un lugar, una canción… Y la ilusión de que nada más importa ni existe en ese momento.

Sobre la trama de este emotivo filme, la directora ha dicho algo que me parece esencial para entenderla, ella no quería que la moraleja fuera simplemente que hay que encontrar pareja, casarse o vivir una gran historia de amor, no, para ella, el amor también es el vínculo en sentido amplio, es aquello que nos conecta con otros y que nos ayuda a tener motivación en ciertos momentos de desesperanza.

Con esto, Me encontraste se vuelve mucho más interesante, porque Elsa poco a poco descubre que quizá necesitaba encontrarse a sí misma después de haberse “escondido” durante demasiado tiempo. Porque a veces una cree que se está protegiendo del dolor cuando en realidad está construyendo una habitación alrededor de sí misma con muros gigantes y después de un tiempo te acostumbras a vivir ahí… hasta que alguien llega… y uno vuelve a abrir.

Hay algo en esa película que se queda conmigo y tiene que ver con dejar ir, pues mientras disfrutaba el filme pensé que quizá esa es la parte del amor que menos nos enseñaron.

Nos enseñaron a encontrar, a conquistar, a ser suficientes para ser elegidos, a luchar, a perdonar, a esperar cambios, a tener paciencia, a entender, a dar segundas oportunidades… Pero nadie nos enseñó demasiado sobre el momento en que uno tiene que decidir dejar ir y punto. Sin otra explicación, sin otra promesa, sin otro “tal vez”, sin volver a reconstruir la historia para que encaje con lo que deseábamos.

En este largometraje Elsa tiene que aprender a despedirse de Óscar, pero en la vida real sabemos que algunas despedidas no ocurren solo cuando alguien muere, ocurren cuando finalmente dejamos de esperar que alguien se convierta en la persona que nos prometió que sería…

Creo que hay películas que quieren demostrar cuánto saben de cine y esta solo quiere contarnos una historia, y a veces, eso basta, sobre todo cuando una historia consigue tocar emociones y hacernos preguntas sobre nuestras propias ideas y vivencias.

Quiero decir que el título en español me parece precioso “Me encontraste”, no es “te encontré”, no “nos encontramos”… Me encontraste. Hay una vulnerabilidad enorme en esas dos palabras, porque ser encontrada significa haber estado perdida. Y aunque Elsa se sentía así, Óscar no es la solución, es más bien el accidente emocional que obliga a Elsa a volver a mirar hacia dentro y eso me parece mucho más poderoso que la fantasía del príncipe que llega a salvarla. Porque una mujer no siempre necesita que alguien la salve, a veces necesita recordar que sigue viva y sus ganas de vivir.

Elsa puede hablar con los muertos, nosotros no tenemos ese don pero algunos hemos pasado demasiado tiempo hablando con personas que, emocionalmente, ya se habían ido, y quizá, de eso también habla esta película, de encontrar sí, de reconocer cuando uno ya no puede quedarse, pero también de encontrarnos con nosotros mismos después de una historia de amor.

Salí de esta película pensando todas las veces que hemos llamado amor a la incertidumbre, las veces que hemos confundido intensidad con intimidad, las veces que una explicación nos pareció suficiente aunque los hechos dijeran otra cosa, las veces que defendimos a alguien frente a los demás porque reconocer la verdad habría significado reconocer quien es realmente… Y en todas esas pequeñas negociaciones que hacemos con nuestra propia dignidad para que una historia pueda continuar un capítulo más.

Y pensé que quizá por eso esta película puede encontrar a tantas personas, porque debajo de los fantasmas, la música electrónica, los encuentros imposibles y el romance francés hay una pregunta brutalmente terrenal…

¿Cuánto tiempo podemos amar una versión de alguien que ya no existe?

Ficha: Me encontraste (L’Âme idéale), Francia, 2025. Dirección: Alice Vial. Guion: Alice Vial y Jean-Toussaint Bernard. Con Magalie Lépine-Blondeau, Jonathan Cohen y Florence Janas. Fotografía: Julien Poupard. Música: Olivier Marguerit. Duración: 96 minutos.